viernes, 4 de septiembre de 2009

Podés SER, HACER O TENER lo que quieras!!!!!!

¿Podés creerlo?


Mientras no hagas conciente lo inconciente, éste guiará tu vida y le llamarás destino. Carl Jung.
¿Te gusta lo que ves a tu alrededor? ¿No? Sin embargo son las cosas que vos mismo creaste. Vos atraes cada una de las cosas que llegan a tu vida.
¿El secreto?: ¡Podes atraer algo mejor!
Es tu responsabilidad hacerlo.
Viniste a este mundo a crear algo GRANDE.
La llave para que descubras cómo hacerlo te está buscando.
Animáte a revelar lo máximo que hay en vos.

Si este libro llegó a tus manos... es porque vos mismo lo estás atrayendo.
¡Qué disfrutes la aventura!



Fuiste creado a imagen y semejanza con libre albedrío para crear lo que quieras.

¿Quién soy yo?

Soy una mujer de 45 años. Mi atención siempre estuvo puesta en la vida profesional. Y como allí ponía mi deseo, allí conseguía mis logros. Mi vida era muy diferente de la vida de las otras mujeres que conocía. A los 26 años ya tenía toda una institución a mi cargo como Gerente General, a los 28 era consultora del Banco Mundial. A los 29 me empecé a preguntar que estaba haciendo con mi vida... Y así, como sin darme cuenta, me surgió un deseo biológico, instintivo, irracional... de tener un hijo. Lo oculté, lo tapé, lo descarté. Pero ahí estaba. Cuando tenía 36 años, quedé embarazada. Ya no pude tapar más mi pasión. No era necesidad, ciertamente no necesitaba tener un hijo. Era deseo, era pasión, ansia, anhelo. Cuando me descubrí embarazada sentí que todo lo que siempre había soñado estaba a punto de convertirse en realidad. Y me relajé.


A los 20 días de recibir la noticia, me internaron de urgencia por un embarazo ectópico. El embarazo se había iniciado en una trompa en lugar de llegar hasta el útero. Reventó la trompa, hemorragia, laparoscopía, llanto desconsolado, adiós embarazo y trompa. Por lo menos salvé la vida, dijo el médico.

El ginecólogo me sugirió realizar una fertilización asistida. "Tenés 36, una trompa menos, pocas posibilidades". Si, lo que el doctor decía era verdad. Pero él no contaba con la fuerza de mi deseo. "Yo no voy a hacer fertilización asistida". Insistía e insistía. Tanto él como yo. Me propuso otra laparoscopía para revisar el estado de la otra trompa. Realmente no quería hacerlo, detesto la anestesia general. En la primera fecha programada tuve fiebre, cancelamos la cirugía. En la segunda fecha tuve mi período, cancelamos la cirugía. En la tercera me dijo: "si no venís, cambiá de médico". Tuve que ir.

Otra laparoscopía. Resultados desalentadores. "Tu otra trompa tampoco funciona. Tenés que hacer fertilización si querés tener un hijo". Su capricho aumentaba mi capricho. "Doctor entiendo el método científico, pero voy a tener un hijo porque deseo tener un hijo, pero bajo ningún punto de vista voy a tenerlo por fertilización asistida". Por supuesto, estaba con tratamiento psicológico. Yo, el médico no se. Obvio que no fui más, al médico, a la psicóloga sí ya que fue quien me ayudó a soportarlo. Esta es una simple descripción de hechos. Las emociones asociadas tuvieron el poder en mí de crear la voluntad para conseguir lo que deseaba.

Al año quedé embarazada otra vez. Volví al médico con cara de "te lo dije". Solo pudo decir: "bueno, los primeros meses de embarazo son sólo una cosa química, esperemos a ver que pasa". Su cordura impulsaba mi irracionalidad. Visto a la lejanía descubro que también deseaba profundamente demostrarle a mi médico lo equivocado que estaba. Deseaba con todo mi corazón ostentar mi certeza delante de sus narices científicas. Sin embargo, después de 4 ecografías descubrimos que el embrión nunca desarrolló su corazón. Anestesia total, legrado, llanto desconsolado, adiós embarazo otra vez. "Es una posibilidad", dijo el médico. "Es probable que tus óvulos sean viejos. Definitivamente tenes que hacer fertilización si queres tener un hijo". Elijo el hijo, le dije a mi psicóloga y abandoné al ginecólogo.


Un embarazo ectópico, uno sin embrión, una trompa menos y otra destrozada, óvulos avejentados, 38 años, médicos en contra, método científico, estadísticas, y demás; no eran razones suficientes para detenerme. Ni siquiera las emociones destructivas asociadas, los fracasos, el sufrimiento o el padre del bebé dándose por vencido.

Mi nena tiene ahora casi 6 años y se llama Victoria. Fue concebida naturalmente. ¿Qué esperabas?

Prólogo del libro

Es diciembre de 2008. La llamada crisis financiera mundial es el fantasma del momento en el planeta. Estoy en Europa escribiendo este libro. En Noruega. Pero ¿qué te puedo decir? Soy argentina. No hay crisis que no hayamos experimentado ya: inflación, deflación, estanflación, corralito, pesificación, retención de ahorros en dólares, precios altos, precios bajos, precios altos otra vez…Cinco presidentes en diez días. Y vaya uno a saber cuantas otras cosas más que ya ni recuerdo.

Pero eso si… sobreviví a todas ellas y crecí también, desde todos los puntos de vista. Por eso… que me van a hablar de crisis diría el tango. La crisis no está afuera. El caos no está afuera. Están sólo adentro de uno mismo. O no están.
Aunque… no me hables del clima. El clima es una cosa que vino en el paquete del pedido. Es verano en Argentina. El verano más caluroso de la historia de mi vida (45 años). Pasamos de 10˚ a 35˚ o 40˚ directamente, sin primavera, sin acostumbramiento. Bien a lo argentino, de un día para el otro.
En Noruega es otra cosa. Por ejemplo hoy tenemos 3˚ bajo cero, ni un leve vestigio de sol, amanece a las 10 de la mañana y a las 4 de la tarde ya es de noche. Y llueve, llueve todo el día, todos los días.
Si te preguntas qué estoy haciendo en Noruega… es una buena pregunta. En este momento voy a decirte que, aunque no lo creas, disfrutando del cumplimiento de la ley…, aprendiendo a ajustar mis pedidos y desarrollando perspectiva. La verdadera historia: Pide y recibirás. Se cuidadoso con el pedido, porque si no sos lo suficientemente específico, vas a terminar aprendiendo perspectiva también al otro lado del mundo… ¡¡¡siempre con una sonrisa!!!
Si te preguntas a qué ley me refiero, la ley de atracción, por supuesto. Conoces el secreto. Es la ley de atracción. Pero, ¿dominas la ley concientemente? o ¿es tu inconciente quien administra la atracción?
No importa. En todo caso has logrado atraer este libro hacia vos. Porque si este libro está en tus manos, o en tu computadora, es porque algo en él responde a algún pedido que estas haciendo: conciente o inconcientemente. Pide y recibirás. El universo te da como respuesta estas herramientas prácticas. Es la ley.

Esto quiere decir que ya estas en el camino de hacer conciente lo inconciente. De esto trata el libro. De pedir y recibir tu máximo potencial. De no conformarse con menos. Y de ir ajustando los errores.
Si estas leyendo estas palabras es porque estas reclamando tu derecho de nacimiento: crear a imagen y semejanza.
Felicitaciones y bienvenido al club.

A continuación vas a recibir 7 herramientas indispensables de uso práctico que te permitirán alcanzar todo lo que te propongas administrando la ley a tu voluntad. Todo, todo, todo. Esta probado. Si, probado por mí. Vos tendrás que hacer tu propia prueba. Estas son solo herramientas que adquieren valor en la medida de la práctica cotidiana con la cual se va desarrollando la destreza.

Podría contarte innumerables usos que le doy a estas herramientas obteniendo siempre resultados positivos. Conseguir estacionamiento, mantener el peso ideal, alcanzar libertad financiera, encontrar a mi alma gemela, mantener buena salud, trabajar en lo que me gusta, viajar por el mundo. Pero se que vas a desarrollar tu propia experiencia y nada es mas valioso que eso.

Y te digo la verdad, para poder usar las herramientas que voy a darte no hay misterios, ni canalizaciones de seres de otras dimensiones, ni secretos, ni códigos indescifrables, ni enigmas antiguos atesorados por sociedades secretas desconocidas, ni jeroglíficos, ni héroes o heroínas, ni idiomas extranjeros.

No hay que haber nacido en Estados Unidos tampoco. Si, aunque parezca mentira, muchos de los libros que leemos sobre esta temática trata de situaciones que vivieron personas nacidas ahí. ¿Esto qué quiere decir? ¿A nosotros no nos pasa? ¿En Argentina no funciona la ley? Bueno, qué te puedo decir que ya no sepas si sos argentino. Solo puedo agregar, a riesgo de parecer inocente, que en Argentina también funciona la ley de atracción, como en todo el universo conocido.


Para poder usar estas herramientas solo hay que recordar de dónde venimos y qué somos: seres humanos creados a imagen y semejanza. Todo lo demás, es comentario.

Sin embargo, quiero contarte una pequeña parte de mi experiencia en el uso de estas herramientas. Si yo pude lograrlo, cualquiera puede hacerlo también. Y te confieso que vale la pena el esfuerzo.